Nuestra economía sigue siendo mayoritariamente lineal: extraemos, producimos, consumimos y desechamos. Este modelo es incompatible con un mundo de recursos finitos.
La naturaleza, en cambio, opera en ciclos perfectos: todo se transforma, nada se pierde. ¿Y si pudiéramos replantear nuestros procesos de producción y consumo para imitar este equilibrio natural? Esa es la propuesta de la economía circular: un sistema en el que los residuos se convierten en recursos, la energía es renovable y los impactos se minimizan sin renunciar a la eficiencia ni a los resultados.
En la agricultura, esta transformación es urgente. Para alimentar a una población creciente, será necesario producir más con menos tierra, menos agua y menor impacto ambiental. El modelo actual, basado en insumos químicos y fertilizantes solubles, cumple su función productiva, pero tiene un alto costo ambiental.
En Brasil, por ejemplo, más de la mitad de los fertilizantes aplicados en los cultivos no son absorbidos, se pierden en el suelo, contaminan el agua y contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero. Este desperdicio es insostenible. Con este escenario en mente, hace más de 12 años comencé a trabajar con fertilizantes sostenibles.
AGRION nació con la propuesta de aplicar los principios de la economía circular a la agricultura: reutilizar residuos agroindustriales y transformarlos en fertilizantes más eficientes y menos contaminantes. Uno de nuestros principales casos es el ciclo cerrado con los ingenios azucareros y alcoholeros.
Los residuos de la producción de caña de azúcar son tratados, estabilizados y combinados con minerales, dando origen a fertilizantes organominerales de alto desempeño.
De esta forma, reducimos la necesidad de fertilizantes químicos, aumentamos la productividad agrícola y damos un destino sostenible a los residuos. El camino no ha sido sencillo: innovar en el sector agrícola exige persistencia, inversión y visión de largo plazo.
Aun así, seguimos creyendo que es posible unir desempeño, rentabilidad y responsabilidad ambiental. El cambio ya ha comenzado, pero todavía queda un largo camino por recorrer. Depende de cada uno de nosotros decidir de qué lado de la historia queremos estar. Cada vez que consume algo, está haciendo una elección que impacta al planeta. ¿Cuál será la suya?